(Overlord) [Volumen 13] Capítulo 1 – Parte 5

Traductor: Pendragon

Corrector: Panda


Parte 5


 

Hubo grandes movimientos en el campamento de los semi-humanos — al recibir esa noticia, Neia comprendió que la hora había llegado.

No había dudas de aquello; este era el preludio de un ataque.

Neia corrió por la ciudad, equipada con los objetos que había pedido prestado al Rey Hechicero.

Sabía que la gente se le quedaba mirando con los ojos muy abiertos mientras la veían correr.

Las miradas se vieron atraídas por la belleza del arco que había tomado del Rey hechicero, luego miraron la armadura que portaba el ex gobernante de la ciudad, el Gran Rey Buser, y se llenaron de conmoción. El agudo oído de Neia percibió a una persona que hizo una pregunta entre el ruido de la multitud: “¿Quién es esa guerrera?”. Fue respondida con “Es la escudera del Rey Hechicero” o “La mujer del Reino Hechicero”.

No soy del Reino Hechicero…

Le molestaba cada vez que escuchaba falsos rumores como esos. Parte de ella quería saber, pero no quería saber cómo la habían presentado erróneamente esos rumores. Sin embargo, ella necesitaría negar clara y firmemente cualquier de los rumores que pudiesen ser inconvenientes para el Rey Hechicero.

Aún así, La escudera del Rey Hechicero…

Justo cuando una breve oleada de alegría llenaba a Neia y estaba a punto de sonreír, un gemido silencioso proveniente de una de las personas por las que pasaba.

Incluso si se parece a mi Padre…

Ese pensamiento pasó por la mente de Neia cuando llegó a la pared contigua de la puerta oeste, donde había sido asignada. Ahí fue también donde se habían reunido prácticamente todas las fuerzas semi-humanas.

Cerca del 80% de todos los paladines, sacerdotes, soldados y hombres sanos de la ciudad habían sido asignados a la puerta oeste y en sus alrededores. El 20% restante se asignó a la puerta este, mientras que las mujeres, los niños, los ancianos y otros no combatientes observaban desde las paredes norte y sur de la ciudad.

Remedios Custodio comandó la puerta oeste. Gustav Montagnes comandó la puerta este. Caspond Bessarez era el comandante supremo nominal. Por supuesto, el comandante supremo se mantuvo dentro de la sede central en el centro de la ciudad y no se aventuró a salir.

Por fin podía ver la puerta oeste.

El Rey Hechicero había demolido la muralla de la puerta este, pero la de la zona oeste todavía se mantenía intacta. Sin embargo, muchos semi-humanos eran más fuertes que los seres humanos. Probablemente podrían arruinarlo fácilmente usando troncos.

Neia apretó su mano en un puño antes de que comenzará a temblar.

Si conseguían atravesar este punto, sería muy complicado tratar con los semi-humanos una vez que comenzaran a extenderse por la ciudad. En otras palabras, la ciudad estaría perdida.

Dadas las circunstancias, Neia no podía huir. Probablemente pelearía y moriría en combate en contra de una gran horda de semi-humanos.

Neia llevó sus manos temblorosas hasta su boca, y luego mordió.

¡No tengas miedo! Si tienes miedo, perderás un objetivo al que podrías haberle dado.

El objeto mágico que pidió prestado al Rey Hechicero podía defenderla de los ataques mentales mágicos, pero no podía reprimir el miedo nacido de su propio corazón. Aun así, ella probablemente habría estado aún más asustada si no lo hubiera usado.

Mientras sentía como el dolor recorría sus dedos, Neia entró en una torre en lo que parecía ser el lado izquierdo de la ciudad y subió corriendo las escaleras hasta la parte superior de la pared. Neia había sido asignada al lado del Rey Hechicero, por lo que aparentemente fue la última en aparecer, por supuesto, sus oficiales superiores le habían otorgado una dispensa especial para que no la censuraran por llegar tarde, y las otras personas que se suponía que deberían estar aquí ya estaban presentes.

Mientras Neia se preparaba para ir corriendo a su estación, el paladín que dominaba el flanco izquierdo del muro occidental la detuvo.

“El Rey Hechicero – Su Majestad parece estar desaparecido”.

Por un momento, Neia miró al paladín con sorpresa. Ella ya había informado a sus superiores que el Rey Hechicero no tenía intención de tomar parte en esta batalla.

Sin embargo, todavía le estaban haciendo esta pregunta: ¿eso significaba que no les habían informado al respecto?

No obstante, Neia inmediatamente sintió que esto era diferente. Este hombre se aferró a una astilla de esperanza, y se debe haber estado preguntando si el Rey Hechicero cambiaría de opinión y aparecería.

Neia miró al ejército de semi-humanos que estaba tendido en las afueras de la ciudad. Había más de 30,000 semi-humanos allí, pero la presión de mirarlos directamente los hizo sentir más numerosos de lo que realmente eran.

Neia podía entender por qué alguien desearía la ayuda del abrumadoramente poderoso Rey Hechicero ante tantas dificultades. Eso fue porque Neia una vez sintió lo mismo también. Sin embargo–

“Sí. El Rey Hechicero no está aquí. Eso es porque esta es nuestra– la batalla del Reino Santo”.

El paladin no pudo responderle.

Neia se escabullo de el y corrió hacia su puesto–

“–¡Espera! Escudera Neia Baraja!”

“¡Sí!”

Neia se detuvo y se mantuvo firme.

“Espera aquí por el momento”.

“Eh!?”

Neia miró a su alrededor. Este lugar estaba cerca de la salida de la torre que conducía a la parte superior de la muralla de la ciudad. El flujo de tráfico humano aquí era enorme. ¿No estaría incomodando a la gente parándose aquí? Además, este lugar estaba lejos de la posición asignada de Neia, que estaba cerca del centro.

“¿Puedo, puedo preguntar el motivo de esto? ¿Hay algo que necesites que haga?”

“No, no, no es como si necesitáramos que hicieras algo, en realidad es un poco problemático… Escudera Baraja. Solo quédate aquí. ¿¡Lo entiendes!?”

“Ah, si…”

No tenía idea de lo que estaba pasando, pero debe haber alguna razón para ello. No había ninguna razón para mantener a un soldado entrenado aquí sin ninguna razón cuando la lucha podría estallar en cualquier momento.

¿Mi tarea cambió? ¿Es para poder enfocarme en atacar a los comandantes enemigos? … El arco que pedí prestado al Rey Hechicero se ve increíble, incluso a simple vista, ¿significa eso que me están utilizando como una carta de triunfo? ”

“Entiendo. ¿Cuánto tiempo estaré esperando? ¿Dónde debo esperar?”

“Ah, um, bueno, solo hasta que el enemigo se mueva. En cuanto a dónde, en cualquier lugar está bien”.

“¿Huh? Necesito esperar hasta un momento tan ocupado como ese?”

De hecho fue extraño. Justo cuando una sensación de incomodidad comenzó a llenar a Neia, varios hombres que parecían venir de la milicia llevaron una gran olla por las escaleras. Esta fue probablemente una comida para los defensores que esperaban en las paredes. Estaban sudando mucho más de lo que el clima frío lo requería, y estaba claro que estos hombres habían ido y venido muchas veces. Era de esperar, dado que estaban alimentando a varios cientos de hombres.

Neia se apoyó contra la pared para darles espacio para pasar, y los hombres caminaron sin prisa junto a ella. Sin embargo, uno de ellos levantó la cabeza un poco y notó la cara de Neia.

“¿Huh? ¿No es usted la escudera del Rey Hechicero? Ah, no, ¿sería usted, señora?

“Ah, no hay necesidad de ser tan formal … eh, perdóname. Sí. Me han asignado el deber de servir como la escudera del Rey Hechicero”.

Tal vez habían escuchado a Neia hablar con el hombre, pero los otros portadores de la olla se detuvieron y miraron a Neia con sorpresa. Probablemente fue por la misma razón que el hombre de ahora.

Estaba un poco avergonzada de ser conocida como la escudera del Rey Hechicero, pero al mismo tiempo se sentía muy orgullosa de sí misma.

Los hombres no sabían cómo se sentía Neia, y preocupados le preguntaron:

“Digo, ah, en realidad, hay algo que me gustaría preguntar al Rey Hechicero–”

“–¡Espere! No, ¿podría pedirte que esperes? Ella está muy ocupada. ¿Te importaría continuar con tu trabajo?

De repente, el paladín se interpuso entre Neia y los hombres, como para ocultarla.

Esa era una postura extraña de tomar. Parecía como si él no quisiera que ella hablara con estos hombres–

¿Era ese el motivo de la orden justo ahora? Él no quiere que hable con ellos… ¿por qué es eso? ¿Es porque iban a hacer una pregunta sobre el Rey Hechicero?

Ella no sabía por qué estaba haciendo esto, pero obtener respuestas sería bastante simple.

“No me importa. ¿Podrías dejarme pasar?”

Como el paladín no quería que ella hablara, entonces simplemente tendría que dirigirse directamente a ellos.

“Escudera Baraja!”

“¿Estás tratando de evitar que la gente pregunte sobre el Rey Hechicero?”

Neia respondió tan fuerte como el grito que había sido dirigido a ella.

En verdad, era bastante descarado seguir tomando prestada la reputación del Rey Hechicero de esta manera, pero tenía que asegurarse de que el Reino Santo no estaba haciendo nada que pudiera afectar negativamente al Rey Hechicero. Ella no quería que su país de origen se deshonrara a sí mismo.

Neia se dirigió suavemente al hombre que le había hecho la pregunta antes. Por supuesto, sabía que probablemente iba a asustarlo, incluso si sentía que su tono era gentil.

“Responderé lo mejor que pueda si tu pregunta está relacionada con el gran Rey Hechicero. Dicho esto, no soy del Reino de los Hechiceros, así que lamento decirte que hay muchas cosas que tampoco sé”.

“¡¿Eh?! Pero tú… ¿no eres del Reino de los Hechiceros, señora?”

“¡¿Eh?! No, no, no es así. Soy una escudera paladín de este país”.

“¿Eh? ¿En serio?”

“¿Bueno, sí? Entonces no necesitas ser formal conmigo…”

La multitud estalló en una conmoción. Tal vez fue porque el paladín le había gritado justo ahora, pero en algún momento los soldados en las murallas habían comenzado a mirar en su dirección.

Aunque las cosas habían tomado un giro bastante vergonzoso, ahora no podía verse mal ahora que había invocado el nombre del Rey Hechicero. Neia irguió orgullosamente su pecho, decidida a dejar que todos los soldados presentes la escucharan. Parecería que el paladín se había resignado al hecho de que no podía mantener culto esto, por lo que se hizo a un lado para mirar airadamente a Neia.

“Entonces, primero que nada… Esa armadura tuya lucía como algo que llevaba el jefe de esos monstruos con cabeza de cabra. ¿Fuiste tú quien lo derrotó?”

“No, en absoluto. El que llevaba esta armadura era el Gran Rey Buser, y el Rey Hechicero lo puso en la tumba con un solo hechizo”.

Ohhh, la multitud estaba entusiasmada.

Podía escuchar retazos de conversación de la multitud: “¡En realidad le ganó a…!” “No puedo creer que usara solo un hechizo” “¿De verdad derribó una ciudad entera por sí mismo… en realidad derrotó a tantos semi-humanos… “Es súper fuerte… Creo que me estoy enamorando de él…” “Él no es como los muertos vivientes que conozco en absoluto…” y así sucesivamente.

A pesar de que estaban susurrando en los oídos de los demás o murmurando para sí mismos, los oídos agudos de Neia podían oírlos claramente.

Por supuesto, la hacía muy feliz saber que los demás sentían lo mismo por el gran hombre al que tanto admiraba. Esto fue particularmente cierto para aquellas personas que mantuvieron esa opinión a pesar de saber que él era un no-muerto.

Los esfuerzos de Su Majestad no fueron en vano, hay gente que lo entiende…

“Entonces, entonces, ah, ¿su majestad nos prestará ayuda esta vez?”

El alboroto se calló en un instante, y esa reacción le dijo a Neia que esta pregunta era crítica.

“… Su Majestad no tomará parte en esta batalla. Esto se debe a que es una batalla que nosotros, como ciudadanos del Reino Santo, estamos luchando para salvar a nuestra nación, no es la guerra de otro país. Además, Su Majestad necesita conservar el maná para cuando se enfrente contra Jaldabaoth”

Las caras de los hombres se volvieron abatidas cuando escucharon su respuesta. Neia se preparó para una reprimenda–

“Bueno, eso tiene sentido … normalmente, el rey de otro país no vendría solo. El cielo nos castigará si no le estamos agradecidos a pesar de todo lo que ha hecho por nosotros”.

“Sí. Además, ella dijo que está ahorrando su maná para vencer a Jaldabaoth”.

“… Ese rey es muy tranquilo y perceptivo, pero aun así es un hombre que elegirá un método que salve a más personas … no, el es un no-muerto. En ese caso, debe haber una razón por la cual él no tomará parte en esta batalla. Quiero decir, lo vi en ese momento”

“Ahh, yo también lo vi. Después de todo, somos nosotros quienes valoramos más este país. — ¡Entonces seré yo quien proteja a mi esposa!”

“¿De qué estás hablando?”

“Venimos de los campos de prisioneros antes de que esta ciudad fuera liberada–”

Podía escuchar voces de buena voluntad a su alrededor.

Por supuesto, hubo algunos que no estaban contentos de que el Rey Hechicero no viniera a ayudar. Sin embargo, fueron superados en número por las personas que podían entender las consideraciones del Rey Hechicero, esto le dio a Neia completamente la crisis de la ropa interior.

“¿Puedo volver a mi puesto ahora?”

Neia dirigió su pregunta al paladín. Ahora entendía por qué él no quería que fuera a su puesto antes. En ese caso, no debería haber problemas para dejarla ir allí ahora.

El paladín no ocultó cómo se sentía cuando le dijo a Neia que “se fuera” con una expresión amarga en el rostro.

Neia pasó junto a los soldados que estaban hablando en voz alta sobre el Rey Hechicero y llegó al lugar al que había sido asignada. Luego estudió atentamente el campamento enemigo.

Era un gran ejército. Se jactó de la mano de obra, había suficientes como para devorar a todos de un solo bocado. Era el enemigo quien los atacaría.

Sintió ganas de vomitar nuevamente.

¿Cuántas veces se había sentido así su padre mientras manejaba las tropas de la fortaleza?

Neia miró hacia el cielo, el cual estaba tan nublado como su corazón.

***

El ejército semi-humano hizo su movimiento durante el día.

Neia aceleró el paso mientras comía su avena.

Dicha avena estaba hecha de granos de trigo hervidos con leche y servidos en un tazón de madera. Gracias al aire invernal de afuera, estaba frío cuando llegó a manos de Neia y, francamente hablando, sabía horrible. Sin embargo, si no comía su cuerpo no sería capaz de soportar el esfuerzo prolongado que tendría que atravesar después, y no habría más comida esperando por ella. Además, aunque se suponía que iba a haber un turno de relevo para ella, Neia tenía la sensación de que no la relevarían con éxito, y de que no tendría la oportunidad de comer más tarde. Esa era su suposición debido a la gran porción que les habían dado para almorzar.

Puso en su boca una gruesa cucharada, y luchando con sus impulsos por vomitar, tragó la grumosa cosa blanca.

La gran cantidad que tenía que tragar hinchaba su vientre, pero saber que esta horrible cosa podría ser su última comida la llenó de desesperación.

En las almenas que dominaban al ejército semi-humano, Neia se acurrucó sobre una estera de algodón. Su abrigo de color gris sería su única defensa contra el frío invernal a partir de ahora. Los soldados habían comenzado a comer al mismo tiempo que ella, pero aún no habían terminado.

Todos fruncían el ceño. Claramente, nadie estaba contento con el sabor. Eso no se pudo evitar.

Sin embargo, sus expresiones tensas no se debieron a las gachas de avena. Sus ojos no miraban la comida que tenían, sino a los semi-humanos que avanzaban.

No había forma de que alguien pudiera ser feliz, o tener esperanzas, al analizar esos abrumadores números.

Luego estaban aquellos que una vez fueron prisioneros. Las acciones de los semi-humanos les habían grabado un intenso miedo. Estaban bajo tal estrés, que no podían probar bocado alguno.

¿Qué haría el Rey Hechicero?

¿Le daría un gran discurso enérgico para aumentar su voluntad de luchar? ¿O se reiría de ellos?

Neia no tenía idea de que acciones heroicas tomaría. Aun así, incluso si lo supiera, no podría imitarlo. Después de todo, ella era completamente diferente del Rey Hechicero, que era un monarca heroico.

Además, probablemente causaría problemas si Neia dijera algo como “relájate, no te preocupes”. Después de todo, la tensión era la apropiada para la situación en que estaban.

Sus corazones pueden estar tristes, pero no hay señales de que hayan sucumbido ante la desesperación, ni hay señales de que quieran huir. Había algo en ellos, eran soldados que se habían preparado para afrontar su destino.

Aparentemente la razón de esto era debido a algo dicho por uno de los soldados que había sido  liberado del campo de prisioneros, sobre el Rey Hechicero. Esto se extendió a través de los soldados refugiados en las paredes como un reguero de pólvora.

Las vidas no tenían el mismo valor.

Estaban descontentos cuando se enteraron de que había matado a un rehén que sostenían los demi-humanos. Fue un acto despiadado que era muy característico de los muertos vivientes. Sin embargo, las personas que habían estado allí enérgicamente insistieron en que no era el caso. Hablaban de cómo ese Rey Hechicero incomparablemente poderoso había dicho, “incluso yo me convertiría en la víctima frente a alguien más fuerte que yo”.

Neia también recordaba esas palabras. En aquel entonces, parecía extremadamente humano, incluso irradiaba un estoicismo trágico que se sentía como determinación y resolución personificada. Era una poderosa promesa de proteger aquellas cosas que eran importantes para él y tenía un poder persuasivo que no podía expresarse con palabras.

Y luego, pensaron en lo que les pasaría a sus seres queridos si ellos fueran derrotados aquí.

Su espíritu de lucha se vio reforzado por un fuerte sentido de propósito, que decía: “No quiero que mis seres queridos vivan la misma experiencia infernal”.

¿Su Majestad había considerado que las cosas podrían terminar así todo este tiempo?

Si él no hubiera dicho esas palabras para fortalecer la determinación de las personas, sus filas podrían haber perdido la moral ante el abrumador ejército que los precedía, e incluso podrían haberse disuelto en una derrota.

Neia solo había visto a la Sagrada Reina una vez. Ella casi no tenía idea de sus habilidades o su carácter. Aun así, estaba segura de que el Rey Hechicero era superior a ella como gobernante en ambos aspectos. O mejor dicho, el Rey Hechicero era probablemente el tipo de soberano que era conocido como el Rey de Reyes y Señor de Señores, el grado más alto de monarca, incluso entre otros reyes.

“Y aquí solían creer que la gente del Reino de Hechicero… bueno, ser gobernado por los muertos vivientes era algo triste…”

Sin embargo, podrían ser muy afortunados ahora que lo pensó. Esas palabras atrapadas en la garganta de Neia, hicieron un giro y se negaron a abandonar su boca. Después de todo, no sería bueno si las personas a su alrededor los oyeran. Sólo entonces–

“¡Avance enemigo confirmado! ¡Todas las tropas prepárense para la batalla!”

Un gran grito vino de lejos.

Todos tragaron sus gachas de avena y fueron a sus puestos de combate.

Si un ejército que tenía más de 10.000 soldados hizo su movimiento, el aire se estremecería, hasta el punto en que incluso podría sacudir las paredes de la ciudad. Sentían que la presión que se aproximaba los aplastaría.

En verdad, la aguda audiencia de Neia había recogido el clamor estremecedor de un ejército que avanzaba, y se levantaron los gemidos abatidos de los soldados.

La moral estaba cayendo rápido.

Aún así, no había nada que Neia pudiera hacer, y tampoco estaba en posición de hacer nada. El único trabajo de Neia era llenar con flechas a todos los que entraran en su rango.

Desde que esta ciudad había sido recuperada, ella había pasado cada momento despierta, practicando su tiro con su arco cuando no había estado cumpliendo sus deberes como escudera. Ella pensó que gracias a esa práctica había dominado las características especiales de [Ultimate Shootingstar Super], y que ahora podía usarlo correctamente.

Aún así, ¿por qué están atacando los semi-humanos ahora? Atacar de noche sería mejor para ellos… ¿tienen algo en mente? Si el Rey Hechicero estuviera aquí, podría preguntarle sobre esto…

La ausencia del lanzador de magia que había caminado al lado o en frente de ella durante el último mes la hizo sentir que había algo importante que faltaba en su corazón.

No. Necesito enfrentar esto por mi cuenta. No puedo confiar en Su Majestad para todo… Aunque no estoy segura de qué es exactamente lo que los semi-humanos están planeando, debería haber una razón para lanzar su ataque a plena luz del día. En ese caso, sería mejor no ser descuidada.

Mientras Neia observaba a los semi-humanos desde las almenas, la primera línea de los semi-humanos llamó su atención.

… Oye, eso es…

Había un Ogro de pie, media tres metros de alto en el frente. Ese semihumano portaba un arma masiva.

Era una especie de arma a distancia que estaba protegida por un escudo de madera. Era una ballesta. Aunque parecía justa para el semi-humano debido al colosal tamaño de este último, el hecho era que podían ser utilizadas como armas de asedio.

Muchos ogros portaban estas armas, que deberían haber sido fijadas en posición antes del uso, y se pararon en una fila.

¿Los habían saqueado de alguna ciudad y los habían re-modelado para disparar verticalmente?

Los tambores tronaban, y las ballestas estaban preparadas para disparar.

Y luego

Las murallas de la ciudad comenzaron a temblar. En algunos lugares, las almenas incluso comenzaron a colapsar. Tendrían suerte de no haber ninguna victima dada  las circunstancias, y la suerte estaba con ellos por el momento.

Un enorme rayo rompió las almenas. Aunque no era un rayo sino, una jabalina. Una jabalina gruesa que era tan alta como Neia corría por el aire y golpeaba las murallas. En este punto, la única palabra para esto era “arma de asedio”. Seguramente nadie podría recibir un golpe y sobrevivir.

Los Ogros parecían estar preparándose para una segunda carga.

“¡Ustedes bastardos!”

Neia los miró.

Los Ogros estaban muy, muy lejos.

Probablemente era posible que con un arco los golpeara en este rango. Sin embargo, su poder de penetración disminuiría drásticamente, y el hecho es que no podía practicar disparos de largo alcance como este dentro de los límites de la ciudad. Ella no sabía el alcance que tenía, y no estaba segura de poder disparar a través de los escudos de las ballestas y matar a sus usuarios.

Siendo ese el caso, todo lo que podían hacer era abrir las puertas y pelear una batalla campal para matar al equipo de balistas, pero eso sería una jugada extremadamente tonta.

En otras palabras, todo lo que podían hacer era seguir tomando este asalto unilateral.

Tenemos que retroceder… pero si lo hacemos, no podemos detener el avance del enemigo. ¿Qué tipo de plan tiene el alto mando?

Aunque el enemigo solo estaba disparando hasta el momento, el enemigo se movería para tomar las murallas si los hombres se retiraban. Y si el enemigo se apoderaba de las murallas, entonces la ciudad estaría casi perdida.

Tomarían el control de las escaleras que bajaban por las paredes y obligarían a los soldados que lo rodeaban a abrir las puertas para permitir que el cuerpo principal de sus fuerzas entrara en la ciudad. Todo lo que tenían que hacer era forzar esa secuencia de eventos a través del poder puro. No había nada que pudieran hacer al respecto. Incluso Remedios no podría soportar ser rodeada y golpeada en un combate cuerpo a cuerpo.

En ese caso, todo lo que podían hacer era sacrificar el templo y huir de la ciudad desde el este. Sin embargo, eso probablemente llevaría a la situación que habían discutido en una reunión previa de estrategia: serían acosados a lo largo de las llanuras, o serían atacados por las fuerzas sureñas del ejercito.

¿Qué decidiría el paladín al mando de la puerta oeste?

¿Retrocedería, o pelearía hasta el final?

Mientras Neia contemplaba el asunto, llegó una segunda carga del enemigo.

Las paredes se sacudieron nuevamente cuando los proyectiles del tamaño de una lanza las golpearon. El temblor se sintió más intenso que la última vez, y al mismo tiempo escuchó un sonido irreconocible.

“Abbbahhhhh!”

Cualquiera que mirara el origen de este ruido sería testigo de un espectáculo horrible.

Uno de los proyectiles de ballesta había pasado a través de una pared y golpeado a un soldado escondido detrás de esta. La sangre brotó fuera de su boca. Varios segundos después, el hombre se derrumbó como una marioneta cuyas cuerdas habían sido cortadas. El rayo lo había clavado contra la pared como un espécimen de insecto, y sus brazos y piernas colgaban sin fuerzas.

Los gritos estallaron en los alrededor cuando los hombres vieron el espantoso cadáver que de repente había aparecido entre ellos.

Neia agarró el collar que el Rey Hechicero le había prestado y se mordió el labio.

Esa fue una herida fatal. Ninguna cantidad de magia curativa podría sanar eso.

La muerte de un soldado no afectó en gran medida su fuerza de combate. Sin embargo, el miedo generado por su espantosa muerte infectó el entorno. La idea de que podrían ser los siguientes y que no había ningún lugar seguro para ellos desencadenó los instintos de supervivencia de los hombres, sus cuerpos no paraban de temblar.

“[Under Divine Flag]!”

Alguien lanzó un hechizo.

El terror que corría a través de los milicianos fue reprimido en un momento. Este fue el resultado del uso de la magia para mejorar la resistencia al miedo. Mientras que el hechizo divino [Lion’s Heart] proporciona inmunidad completa al miedo, solo era efectivo en un solo objetivo. Por el contrario, [Under Divine Flag] afectó a todos en un área alrededor del hechicero.

Por eso los paladines estaban entre los soldados.

“¡No tengan miedo!” El paladín que había lanzado el hechizo gritó: “¡Tomen sus armas para liberar a aquellos que han pasado por el mismo dolor que ustedes!”

Los hechizos o ciertas habilidades especiales podrían aterrorizar brevemente a las personas, pero el miedo que sentían ahora provenía de sus propios corazones. Bajo los efectos del hechizo supresor del miedo, el fuego ardió de nuevo en los ojos de los soldados.

Aún así, eso fue simplemente encubrir el problema real. Lo importante era si podían hacer algo con respecto a la situación actual, habían sido sometidos a un ataque unilateral del enemigo. Por el contrario, lo único que vendría de eso sería más muertos y heridos. Sin embargo, Neia no pudo pensar buenas ideas.

“¡Cubranse! ¡El enemigo no tiene municiones ilimitadas! ¡No podrían haber traído tantas con ellos!”

Ya veo, pensó Neia. La mayoría de sus recursos deberían ir al sur para aprovisionar al ejército que se opone a las fuerzas del sur, ¿así que fue por eso que pensaron que no habían traído suficiente munición para sus armas aquí? Aún así, incluso un artesano cautivo podría hacer muchas municiones de esas en poco tiempo, aunque las ballestas eran una cuestión diferente. Esto fue una apuesta.

–Vino la tercera carga.

Los ogros no estaban acostumbrados al tiro con arco, y muchos de ellos fallaron sus tiros. Aun así, muchas de las almenas se derrumbaron bajo la tercera carga, y hubo muchas bajas entre los soldados.

Los pernos masivos, como lanzas, podrían atravesar a un hombre y al hombre detrás de él también.

[Under Divine Flag] era un hechizo que se centraba en el paladín que lo había lanzado, lo que significaba que su efecto era más fuerte cuando muchas personas estaban agrupadas dentro de su radio efectivo. Sin embargo, eso solo generó más bajas.

El sonido del aleteo vino por el aire antes de que el enemigo pudiera disparar por cuarta vez. Los ángeles alados volaron por el cielo y pasaron sobre las cabezas de Neia y los demás.

Si bien eran ángeles del orden más bajo, se dirigieron directamente a los semi-humanos. Tenían marcas encendidas en sus manos derechas y sostenían cántaros con pañuelos que sobresalían de sus bocas en sus manos izquierdas. Esos cántaros claramente contenían aceite o fuertes espíritus.

En otras palabras, portaban armas explosivas arrojadizas: bombas incendiarias.

Por supuesto, las llamas producidas por esas armas no dañarían a los oponentes resistentes al fuego en lo más mínimo, o los semi-humanos con pieles gruesas y cuerpos musculosos entrenados. Quizás ni siquiera tengan un efecto.

Por otro lado, también estaban aquellos semi-humanos que no podían lidiar con el fuego, y dañar las ballestas también podria detener el ataque enemigo.

Los ángeles llenaron el cielo sobre los Ogros que empuñaban ballestas y encendieron sus cántaros. Sin embargo, ni siquiera tuvieron tiempo para dejarlos caer.

Hubo un sonido de aleteo cuando los semi-humanos tomaron el cielo. Eran Pteropuses. Tenían las manos en forma de alas coriáceas, y sus brazos permanecían inmóviles mientras se elevaban en el aire como si cabalgaran en el viento. Ese fue probablemente el efecto de algún tipo de poder mágico.

Una sustancia blanca como una telaraña salió volando al mismo tiempo, enredando a los ángeles. Probablemente fue producido por una habilidad especial de los Spidans.

Los ángeles parecían mariposas atrapadas en una telaraña, y cayeron al suelo porque no podían moverse libremente. Fueron tragados por las hordas semi-humanas, y era innecesario decir qué les sucedió después de eso.

sin embargo, los ángeles no se sacrificaron en vano.

Varias bombas incendiarias cayeron al suelo y feroces llamas se extendieron por todas partes.

Neia pensó que esta era la mejor oportunidad que tendría, y sacó su arco.

Hasta ahora, había sido imposible apuntar directamente a los Ogros debido a los escudos montados en sus ballestas. Incluso si apuntaba a sus piernas sin blindaje, sería casi imposible matarlos de un solo golpe.

Su padre habría podido dispararle a un Ogro con solo un pequeño espacio. Sin embargo, las habilidades de Neia no eran tan afiladas como las suyas. Tal vez fue porque temían a las llamas o tenían miedo por sus ballesteros, pero los Ogros levantaron sus ballestas y apuntaron sus escudos hacia arriba. Su atención se centró en el fuego, y no le prestaron ninguna atención.

Si ella perdiera esta oportunidad, probablemente no conseguiría otra.

Ella llevó su arco al límite y luego soltó su flecha.

El objeto mágico que había pedido prestado al Rey Hechicero ayudó a Neia a producir un resultado que se acercaba a lo que su padre podía hacer.

La flecha voló en un camino sorprendentemente recto, y golpeó la cabeza de un ogro.

Neia no apuntaba al robusto cráneo, sino al blando globo ocular. Mientras que los globos oculares de algunos monstruos estaban protegidos por una membrana protectora, ella juzgó que sería más fácil dar un golpe mortal allí que apuntando al cráneo.

Sin embargo, las cosas no salieron tan bien como se planeó.

Su flecha se hundió en las proximidades de la mandíbula del Ogro.

El ogro herido aulló ruidosamente, temblando por el dolor.

El Ogro dejó caer su ballesta, y agarró su rostro, en la parte donde había sido herido. Luego, tembló, y le dio la espalda a Neia antes de retroceder. Si bien no le había dado un golpe mortal, al menos había roto su voluntad de luchar.

Si el ejército semi-humano tuviera unidades de curación, probablemente podría regresar a las líneas de frente pronto.

“Tch!”

Esto era todo lo que Neia podía lograr, incluso con la ayuda de los poderosos objetos mágicos que el Rey Hechicero le había prestado.

Neia chasqueó la lengua e inmediatamente se tapó, y luego se presionó hacia el lado de la ciudad por la muralla y comenzó a moverse. Los soldados la miraron sorprendidos por dejar repentinamente su puesto, y ella se dirigió a ellos con un tono áspero.

“–¡Salgan de aquí! Van a contraatacar esta zona!”

No era porque habían escuchado el grito de Neia, pero varias de las ballestas descargaron sus proyectiles en su dirección. Incluso si la mayoría de los disparos hubieran salido mal, algunos de ellos habían aterrizado en las cercanías de Neia, y habían destrozado la pared cercana.

Si la suerte de Neia hubiera sido peor, bien podría haber sido empalada por esos rayos.

Miró a los semi-humanos de nuevo. El caos del ángel y el ataque de fuego se estaba conteniendo constantemente, y los Ogros levantaron sus ballestas nuevamente. Parecería que las noticias de que alguien había sido alcanzado por una flecha se habían extendido por todo el ejército enemigo. En ese caso, probablemente no cometerían el error de volver a bajar sus escudos. Por lo tanto, ¿apostaría ella a poder emular la habilidad de su padre por un golpe de suerte, incluso si solo pudiera golpear sus cuerpos? ¿O se encogería como una tortuga y esperaría el momento para asestar un golpe fatal?

En medio de su confusión, el arco que había tomado prestado del Rey Hechicero captó la luz del sol y brilló con un brillo llamativo.

Sí. Había logrado tomar prestados artículos increíblemente potentes, y tenía que devolverlos sin importar el costo. Por lo tanto, ella no debería tomar riesgos.

¡No pueden tener tantas municiones!

Parecería que los semi-humanos lanzaban una lluvia interminable de rayos del tamaño de una lanza contra ellos. Sin embargo, su utilización en bruto significaba que muy a menudo volaban hacia lugares sin nada que golpear, y algunos incluso caían en las calles de la ciudad sin golpear nada.

No podía devolver el fuego, por lo que todo lo que podía hacer era agacharse y esperar a que el ataque enemigo se detuviera.

El cuerpo de Neia estaba salpicado con fragmentos de las paredes destruidas de la ciudad. Algunos desafortunados soldados fueron alcanzados y murieron en el acto, pero la mayoría de los demás simplemente rezaron en silencio para que el ataque enemigo se detuviera, ya que no podían hacer nada más.

Pronto, escuchó una fuerte condena, el ritmo de un tambor enorme. El mismo sonido se repitió cuatro veces. A lo lejos, el mismo sonido provenía de lo que debería haber sido el ala izquierda de la formación del enemigo.

… Están comunicando información de batalla con la cantidad de golpes del tambor. Parece que las alas derecha e izquierda lo están usando para coordinar sus operaciones. Si pudiera entrar en el campamento enemigo y robar uno de esos tambores, y luego golpearlo ferozmente, eso debería interrumpir la cohesión del enemigo; dicho esto, sería imposible.

El enemigo debería saber la importancia de sus tambores. Por lo tanto, estarían fuertemente custodiados. En ese caso, ¿quién podría cargar hacia su campamento?

Tal vez un aventurero podría usar 「Invisibilidad」 o 「Silencio」 y otros hechizos para causar caos entre el enemigo y luego entrar furtivamente.

No tiene sentido esperar lo imposible…

Aún así, no había dudas de que el enemigo estaba cambiando de rumbo. Neia, y muchos soldados, se levantaron nerviosos para mirar los movimientos del enemigo.

Después de eso, sus corazones se estremecieron profundamente.

Era un sentimiento que combinaba conmoción, miedo e ira.

El ejército armado al otro lado de la pared avanzaba. Las alas izquierda y derecha de las fuerzas de la alianza semi-humana avanzaron en paralelo. El destacamento del centro se acercó a la puerta de la ciudad en una formación estratificada.

Los semi-humanos avanzaron con pasos estremecedores, como si quisieran perseguir y matar a Neia y los demás.

Y luego había otra unidad, una muy pequeña, que parecía estar flanqueando la ciudad. ¿Pensaban escalar las paredes, o era una finta?

En cualquier caso, el enemigo ya había lanzado la segunda oleada de su ataque. De ahora en adelante, no sería una lucha unilateral, sino una lucha mutua de sangre salvaje.

Sin embargo, allí no estaba el problema. Después de todo, habían esperado mucho tiempo por esto, aunque no podían alegrarse porque finalmente había llegado el momento.

Lo que enfureció a los milicianos fue el avance de las alas izquierda y derecha. Sus unidades principales estaban compuestas de muchas especies diferentes. Si bien carecían de sentido de unidad, tenían dos cosas en común.

Una era que todos llevaban escaleras de asedio.

En otras palabras, su unidad estaba destinada a escalar las paredes y entrar a la ciudad. Eso también implicaba que este era el objetivo de Neia.

La otra cosa era que tenían niños humanos atados a sus cuerpos.

Algunos de ellos lloraban y lloraban, mientras que otros colgaban flácidos. Todos estaban desnudos, y todos estaban vivos.

Neia se mordió el labio con fuerza.

Pero al mismo tiempo, el corazón de Neia estaba sorprendentemente calmado.

Observó la marea semi-humana que los presionaba desde un rincón oscuro en las paredes. Neia luego sacó una flecha de su carcaj y saco su arco.

Incluso si los rehenes enemigos habían entrado en su campo de tiro, tenía que aguantar.

Todavía era temprano.

Tomó varias respiraciones profundas, se concentró, luego giró tan rápido como pudo y tensó su cuerda del arco.

Solo tenía un momento para apuntar, y solo había un punto donde podía apuntar.

–¡Ahí está!

Neia liberó su flecha.

Sin ninguna vacilación, la flecha atravesó el escudo humano, el torso de un niño, y al semi-humano detrás de él en un solo disparo.

Tal vez incluso para ese poderoso disparo habría sido difícil de derribar a un Ogro y su resistencia ridícula. Sin embargo, el semi-humano que acababa de golpear no parecía tener una vitalidad tan irracional.

Neia no le hizo caso al semi-humano que había derribado y sacó otra flecha.

Ella había matado a una persona, el niño atado en frente del semi-humano.

Sus manos no dejaron de temblar. Todo lo que podía ver era oscuridad, y su corazón temblaba.

Incluso si ella supiera que esto sucedería y se hubiera preparado para ello, esto era porque ella había reaccionado.

Su viejo hábito la llevó a alcanzar la vaina de su espada, pero sus dedos tocaron la cuerda del arco.

Era como si su arco la estuviera reprendiendo, diciéndole que ahora no era el momento para ese tipo de cosas.

Una débil lámpara se encendió en el corazón helado de Neia. Se extendió como un reguero de pólvora y dispersó los fríos vientos que soplaban a través de su alma.

Ella dejó de temblar, y su visión ya no se redujo. Lo que llenaba su corazón era un sentido de justicia que no podía expresarse con palabras.

Ahh, pensar que tendría un gran efecto.

Neia re-confirmó que lo que dijo el Rey Hechicero había sido correcto.

Los pioneros semi-humanos a los que Neia había atacado estaban disminuyendo visiblemente. Eso fue porque se vieron sorprendidos al descubrir que sus escudos humanos no eran efectivos.

Por lo tanto, ella tuvo que gritar.

Neia abrió los ojos y gritó a los soldados que la miraban fijamente.

“¿Qué están esperando? ¡Dense prisa y tiren sus piedras! ¡No podemos salvar a los rehenes!

Sí. Neia y los demás no podían salvar a los rehenes. Y luego, ya habían visto lo que el enemigo haría con los rehenes que habían perdido su valor. Por lo tanto, lo que ella necesitaba hacer era …

Ella disparó otra flecha para acelerar a los semi-humanos en su camino hacia la otra vida.

Neia usó su visión entrenada y vio que su disparo había atravesado a un chico en la frente. No sabía si era porque había estado apuntando a un Armatt o porque el cráneo del chico había disminuido el impacto, pero esta flecha no había sido inmediatamente fatal. Sin embargo, la primera línea del enemigo estaba en caos. Eso era de esperar. Tanto los humanos como los semi-humanos reducirían su ritmo cuando las cosas no avanzaran según lo planeado.

Sin embargo, todo lo que podía ver de las líneas enemigas se extendía desde un extremo de su visión al otro.

Neia solo había tenido un efecto en la región donde había disparado. En los demás lados, las cosas continuaban como si nada hubiera sucedido.

Parecía una pequeña abolladura en una línea larga y larga.

“¡Dense prisa y lanzen las piedras!”

Neia les gritó una vez más.

Si no arrojaran sus piedras, todo lo que Neia había hecho sería en vano.

Eso era algo aún más imperdonable que quitarle la vida a niños que tenían un futuro por delante.

El enemigo atacaba a la izquierda, a la derecha y al centro al mismo tiempo. Un enfrentamiento frontal con un enemigo que los superó en varias ocasiones a un resultado en el que fueron aplastados por el peso de los números. Sin embargo, si incluso uno de los elementos del enemigos disminuía la velocidad, aliviaría la presión sobre ellos.

Si el enemigo llegara a las paredes, subirían mientras usaban a los niños como escudos. Si lograron subir por las paredes, los soldados no podrían resistir a los semi-humanos. Lo que tenía que hacer ahora era ver cuánta fuerza de combate podía eliminar del enemigo antes de que entrara en contacto con ellos.

Para los soldados es muy difícil matar niños. Por lo tanto, tiene que haber alguien dispuesto a dar un ejemplo, ¡incluso si se ensucian las manos!

Neia fijó sus ojos en un paladín que estaba a lo lejos.

¡Deberías haberte dado cuenta de eso cuando tomaste los campos de prisioneros y esta ciudad! ¡Deberías haber sabido que el Rey Hechicero hizo lo correcto! ¡Y debes saber que nadie más podría hacer esto! ¡Y ciertamente deberías haber sabido que no tiene sentido agonizar por vidas que no puedes salvar! ¡Lo que deberías hacer es dedicar todas tus fuerzas para salvar las vidas que se pueden salvar!

Neia disparó otra flecha.

Al igual que antes, su disparo mató a una niña y al semi-humano al que la habían atado.


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